Actividad
2 Grado: 9 Tema: Medio ambiente y
malas posturas Área: Tecnología
1.
Revisión
de tarea señalización, seguridad industrial
2.
Lectura
sobre cultivo de palma su relación con el
medio ambiente
3.
video
Medio ambiente
4.
Actividad
de Medio ambiente seleccione la
respuesta correcta en el quiz de medio ambiente
5.
Cómo
cuidamos el medio ambiente en nuestra institución
6.
Consecuencias
de la mala postura presentan los estudiantes en una clase de tecnología
7.
Qué
Posiciones correctas e incorrectas presentan los estudiantes en una clase de
tecnología
8.
Sopa
de letras
El
cultivo de palma Africana
Hasta hace un año o menos, Malasia era la joya de la corona en
el Sureste Asiático. Basta recordar que siendo el único país árabe que no contaba
con una sola gota de petróleo propio, era el que estaba más próximo a ingresar
al club de los países industrializados. Todos nos hacíamos lenguas del ingenio
del gobierno de Malasia al encontrar fuentes de recursos en moneda dura, como
las comunicaciones satelitales y el aprovechamiento de su posición geográfica
en todos los sentidos.
El mundo entero,
atraído por la solidez aparente de sus mercados y a semejanza de lo ocurrido en
México, tomó a Malasia como uno de aquellos exitosos mercados emergentes y no
vaciló en otorgarle los créditos que iba demandando la economía del país hasta
cuando, un buen día, el andamiaje se vino al suelo y la moneda de Malasia se
devaluó arrastrando a otras divisas de la región, en lo que pudiera
considerarse como una avalancha.
Dentro de este
sombrío panorama vale la pena tener en cuenta la industria del aceite de palma,
que demostró en estos 30 años un dinamismo raras veces igualado. Pasó de ser el
responsable del 19% del comercio internacional en los años 60, a representar la
no despreciable suma del 39% del comercio mundial de aceites. Malasia responde
al 64% del comercio de este producto, o sea, el 25% del mercado mundial de
aceites y grasas, un singular desempeño para una nación tan pequeña. Si bien es
cierto que en 1995 este comercio de exportación representó una suma cercana a
los US$5.000 billones, en 1996 dicha suma se redujo a US$4 billones, suma
modesta, pero que, en Malasia, sobrepasa el comercio del petróleo crudo y el
gas natural combinados.
La producción mundial
del aceite de palma alcanzó en 1996 la suma de 17.39 millones de toneladas,
producidas en más de 22 países, entre los cuales se cuenta Colombia. El
desarrollo tecnológico ha permitido incrementar la producción de 3.1 toneladas
por hectárea en 1970, a 3.7 toneladas por hectárea en la actualidad. No es
imposible que se llegue a cifras vecinas de 8 toneladas por hectárea, gracias a
los descubrimientos fitopatológicos en materia de productividad. La producción
en Colombia se calcula en 3.46 toneladas por hectárea al año y, si nos atenemos
a los resultados de Malasia, no sería raro que Colombia se contara, al lado de
Papua Nueva Guinea, Perú, Costa Rica y Filipinas, entre los grandes productores
mundiales de aceite de palma, llegando a competir este renglón de
exportaciones, en materia de divisas con el del propio café.
Hace unas semanas
anotaba yo, en esta misma columna, el interesante planteamiento de la Directora
del Departamento Nacional de Planeación en el sentido de que, si la apertura
había arruinado ciertos cultivos, otros nuevos podrían, con el apoyo oficial,
abrirle inusitadas perspectivas a la agricultura colombiana. A semejanza del
ejemplo de la industria avícola, con su espectacular desarrollo, bien puede ser
que con una nueva orientación en materia de aceite de palma, se le abrieran
insospechadas posibilidades de exportación a departamentos como el Cesar, el
norte de Antioquia y a casi todos los departamentos situados al oriente de
la
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