jueves, 24 de agosto de 2017

Medio ambiente y malas posturas

Actividad 2 Grado: 9          Tema: Medio ambiente y malas posturas  Área: Tecnología


1.     Revisión de tarea señalización, seguridad industrial

2.     Lectura sobre cultivo de palma su relación con el  medio ambiente
3.     video Medio ambiente

4.     Actividad de  Medio ambiente seleccione la respuesta correcta en el quiz de medio ambiente
5.     Cómo cuidamos el medio ambiente en nuestra institución

6.     Consecuencias de la mala postura presentan los estudiantes en una clase de tecnología
7.     Qué Posiciones correctas e incorrectas presentan los estudiantes en una clase de tecnología
8.     Sopa de letras


El cultivo de palma Africana

Hasta hace un año o menos, Malasia era la joya de la corona en el Sureste Asiático. Basta recordar que siendo el único país árabe que no contaba con una sola gota de petróleo propio, era el que estaba más próximo a ingresar al club de los países industrializados. Todos nos hacíamos lenguas del ingenio del gobierno de Malasia al encontrar fuentes de recursos en moneda dura, como las comunicaciones satelitales y el aprovechamiento de su posición geográfica en todos los sentidos.
El mundo entero, atraído por la solidez aparente de sus mercados y a semejanza de lo ocurrido en México, tomó a Malasia como uno de aquellos exitosos mercados emergentes y no vaciló en otorgarle los créditos que iba demandando la economía del país hasta cuando, un buen día, el andamiaje se vino al suelo y la moneda de Malasia se devaluó arrastrando a otras divisas de la región, en lo que pudiera considerarse como una avalancha.
Dentro de este sombrío panorama vale la pena tener en cuenta la industria del aceite de palma, que demostró en estos 30 años un dinamismo raras veces igualado. Pasó de ser el responsable del 19% del comercio internacional en los años 60, a representar la no despreciable suma del 39% del comercio mundial de aceites. Malasia responde al 64% del comercio de este producto, o sea, el 25% del mercado mundial de aceites y grasas, un singular desempeño para una nación tan pequeña. Si bien es cierto que en 1995 este comercio de exportación representó una suma cercana a los US$5.000 billones, en 1996 dicha suma se redujo a US$4 billones, suma modesta, pero que, en Malasia, sobrepasa el comercio del petróleo crudo y el gas natural combinados.
La producción mundial del aceite de palma alcanzó en 1996 la suma de 17.39 millones de toneladas, producidas en más de 22 países, entre los cuales se cuenta Colombia. El desarrollo tecnológico ha permitido incrementar la producción de 3.1 toneladas por hectárea en 1970, a 3.7 toneladas por hectárea en la actualidad. No es imposible que se llegue a cifras vecinas de 8 toneladas por hectárea, gracias a los descubrimientos fitopatológicos en materia de productividad. La producción en Colombia se calcula en 3.46 toneladas por hectárea al año y, si nos atenemos a los resultados de Malasia, no sería raro que Colombia se contara, al lado de Papua Nueva Guinea, Perú, Costa Rica y Filipinas, entre los grandes productores mundiales de aceite de palma, llegando a competir este renglón de exportaciones, en materia de divisas con el del propio café.

Hace unas semanas anotaba yo, en esta misma columna, el interesante planteamiento de la Directora del Departamento Nacional de Planeación en el sentido de que, si la apertura había arruinado ciertos cultivos, otros nuevos podrían, con el apoyo oficial, abrirle inusitadas perspectivas a la agricultura colombiana. A semejanza del ejemplo de la industria avícola, con su espectacular desarrollo, bien puede ser que con una nueva orientación en materia de aceite de palma, se le abrieran insospechadas posibilidades de exportación a departamentos como el Cesar, el norte de Antioquia y a casi todos los departamentos situados al oriente de la 

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